lunes, 23 de julio de 2018

RESONANCIAS 2


"—Pero dime, Víctor, ¿la vida es juego o distracción?
—Es que el juego no es sino distracción.
—Entonces, ¿qué más da distraerse de un modo o de otro?
—Hombre, de jugar, jugar bien. "


La Pregunta

—¿Qué pensarías de un hombre que ha pasado las últimas cinco horas tumbado en un sofá?
—Que es un vago.
—¿Qué pensarías si ese mismo hombre después de haber pasado las últimas cinco horas tumbado en un sofá se levanta y comienza a escribir una novela que cinco años más tarde será considerada como una de la más importante de su generación?
—Que es un genio.
—¿Qué pensarías si ese mismo hombre después de haber pasado las últimas cinco horas tumbado en un sofá se levanta pero no para comenzar a escribir una novela que cinco años más tarde podría haber sido considerada como una de la más importante de su generación sino para asesinar al Ministro de Educación que esa tarde celebra un congreso en la Facultad de Ciencias Económicas?
—Que es un loco.
—¿Qué pensarías si ese mismo hombre después de haber pasado las últimas cinco horas tumbado en un sofá se levanta pero no para comenzar a escribir una novela que cinco años más tarde podría haber sido considerada como una de las más importantes de su generación, tampoco para asesinar al Ministro de Educación que esa misma tarde celebra un congreso en la Facultad de Ciencias Económicas, sino para caminar sobre una línea que ha imaginado y sabe que tardará veintiocho años en recorrer, desde la parte derecha del portal número once, en la calle Séneca, hasta la parte izquierda de ese mismo portal, varios millones de kilómetros y continentes después?
—No lo sé, me he perdido.





Niebla. Miguel de Unamuno.
La trahison des images. Magritte



jueves, 12 de julio de 2018

RESONANCIAS 1


Lloviznaba y hacía frío a esa hora de la tarde. La mujer llegó volando. La panadería de la plaza mantenía las paredes blancas desconchadas y una luz extrañamente ambarina… y ese olor a pan caliente… La mujer sacó las llaves del bolso y abrió la puerta metálica del portal. Se percató de que habían cambiado el picaporte cobrizo y redondeado por uno plateado y de empuñadura. En el recibidor olía a orín de perro. Vio el buzón atestado de publicidad, pero no le prestó atención y subió las escaleras hasta la primera planta. Respiró. La puerta número 3 se cerró tras ella mientras permanecía en silencio sin encender la luz.
Entonces, entre la penumbra, se vio a ella con apenas cinco años corriendo por el pasillo con una botella de agua salpicando el suelo y las paredes, vestida con un pijama de nubecitas amarillas y unas botas de agua, riendo a carcajadas mientras la perseguía su padre. Sintió la humedad y encendió la luz. Vio el pasillo, el comedor al fondo y la cocina huérfana.
La mujer se quitó la piel y la dejó en el perchero; se quitó los ojos, la nariz y los tímpanos y los puso, cuidadosamente, sobre una balda de la biblioteca. Después se tumbó en el sofá polvoriento y comenzó a imaginar una historia que hablaba de la humedad; de la humedad y de ese olor a pan recién horneado que te hace salivar y te alegra el día y no permite que el frío cale tus huesos.







Rocío Jurado. Qué no daría yo.
Artemisia Gentileschi. Judit decapitando a Holofernes.

jueves, 14 de junio de 2018

Presentación en ACTÚA

Mañana presentaré "La ideología de los puentes" en ACTÚA, escuela de cine y teatro de Córdoba, acompañado del gran Chico Sánchez, a las 19.00.
Os esperamos.

Os dejo un enlace para que conozcáis mejor la escuela ACTÚA:

https://actuacordoba.es/

domingo, 3 de junio de 2018

Lectura en IES Blas Infante


La semana pasada presenté La ideología de los puentes en el IES Blas Infante. Aquí os dejo un enlace sobre el artículo publicado en la web del instituto a raíz de la actividad, con algunas opiniones de los alumnos y alumnas:




Tuve el gran placer y el honor de inaugurar esta idea fabulosa titulada BLASLECTURAS. Este proyecto pretende acercar diferentes autores a los alumnos y alumnos del instituto. Mantener una relación directa entre escritores y alumnado. Aprender y disfrutar juntos. Leer poemas, hablar sobre el proceso creativo, anécdotas, influencias, intenciones conseguidas y otras fallidas, preguntas y respuestas a manos llenas.
Disfruté mucho. La pasión de los jóvenes, la frescura y el descaro de preguntar sin importar nada más, siempre me hace sentir vivo mientras fluye una energía que quizá se parezca mucho a la esperanza. La experiencia fue inolvidable. 
«¿Y qué pasó con esos jóvenes que se lanzaban desde los puentes?» «¿Por qué lo hacían?» «¿Por qué existía esa ley tan estúpida?» «¿Surrealista, absurda?» recomendó Isabel, la profesora; «sí, absurda es más acertado» «¿Representa a nuestro país?» «He sentido mucho cariño, era cercano y bonito. ¿Hablabas de tu mujer y tu hija?» En el otro sí, del amor, pero en este hablo de la palabra escrita, que también es amor. «¿Qué significa asurar?» «¿Qué es la ideología?» «¿Qué nos hace ser lo que somos?» Y así disfruté una hora prendado de sus dudas, de su pasión y bostezos, de sus sonrisas, de su cercanía, de sus preguntas y respuestas, de su descaro, de sus explicaciones, de sus silencios, de sus hipótesis, de su fuerza, de su ternura. Y yo mientras pensaba en la esperanza —un concepto que trato en el poemario—, y que el futuro será de ellos porque no se callan y piensan y leen y escuchan música y saben discutir y preguntar y responder y seguir preguntando.
Para terminar me gustaría agradecer al instituto, a todos los chavales y chavalas que participaron —reitero mi placer— y, especialmente, a Isabel Alcaide, creadora del proyecto, profesora y coordinadora de la Biblioteca Eduardo García —sí, este instituto tiene una historia; Julio Anguita también anduvo por aquí no hace mucho, y qué decir del nombre del centro—, gracias por tu cariño y confianza.
          


viernes, 4 de mayo de 2018

La ideología de los puentes

Os dejo uno de los poemas que leeré el domingo en la Feria del Libro de Sevilla, en la caseta 10: Ediciones En Huida.


PRIMERA PIEDRA ENCONTRADA

Sobre el cenit de los puentes
sentí un día cierto aroma
que de un lado y otro asoma
como piedras, hojas y afluentes.
La sombra de los ausentes
en los eucaliptos canta
y con su raíz quebranta
el horizonte y la edad.
Y desde allí la verdad
te susurra y se agiganta.

martes, 1 de mayo de 2018

DIARIO: Un museo




El domingo visité el Museo Pompidou Málaga en muy buena compañía. Después de varios intentos fallidos por fin lo conseguí. Y me sorprendió para bien. Un edificio hermoso cuyo interior, de espacios amplios y geométricos pasillos, te invita a caminar tranquilo. Escribo para retratar tres escenas. Un cuadro, una niña y un bosque.
         El cuadro es “Développement en brun”, 1933. Sí, otra vez Kandinsky. Un cuadro del artista ruso que desconocía. Cuando lo vi desde lejos no supe de quién era. Me sorprendió comprobar que lo había pintado Kandinsky, con ese protagonismo del marrón que oprimía todo el cuadro, empujando, intentado cerrar una abertura de triángulos de colores y fondo blanco. Me encantó. 
        Después leí el año y la explicación que aparecía al lado. Lo pintó en agosto de 1933, aciagos tiempos. Y en el cartelito decía que Kandinsky intentó reflejar la esperanza en medio de la oscuridad, la libertad de crear defendiéndose contra la opresión. En noviembre de 1932 Hitler ganó las elecciones; una de sus primeras medidas fue cerrar la Bauhaus (quizá demasiados bolcheviques y libertarios)… Con todo esto regresé al cuadro y la emoción fue enorme: color y figuras geométricas y curvas y fondo blanco y unos peldaños que invitan a salir al exterior y a entrar al interior mientras alrededor todo es un marrón mediocre y violento. Después pensé en Pollock pintando en su taller, en Cezanne, en Bolaño escribiendo frenéticamente sabiendo que la muerte rondaba cerca; recordé un libro que unos amigos me regalaron para mi cumpleaños hace mucho tiempo De lo espiritual en el arte y de esa defensa de la libertad, de la creación incluso en la trinchera más maloliente. Crear para ser libre, para amar y amarse. Después recordé una novela que terminé hace unos años, de esas escritas para uno mismo que sabes que nunca se publicarán y también sientes que no importa porque sirvió para fijar y apuntalar el marrón y crear peldaños y triángulos de colores. Y de unas palabras del escritor uruguayo Mario Levrero que dicen: “No me fastidien con el estilo ni la estructura: esto no es una novela. Me estoy jugando la vida, carajo”. Y ahora que escribo frenéticamente con ese toque de marrón en los labios siento la libertad de crear y amar y amarme y todo parece eterno. Y me dan ganas de abrir la ventana y gritar: ¡Resistencia! 
      Ahora los vecinos me están mirando como si fuera un loco y esperan, pacientemente, a que me lanzase al vacío. No les pido disculpas y regreso al interior.
Gracias, Kandinsky, por detener el tiempo y transformarlo en emociones inolvidables.
         La niña es mi hija. En la primera planta del museo, mientras observo trece figuras de tela sentadas en sillas, de la artista Eva Aeppli, cada una con su postura, con su gesto, con su aparente abstracción y pensamiento individual, bajo ese rostro andrógino, mi hija aparece corriendo:
         —¡Mira, papá! —me dice entusiasmada, cogiéndome de la mano con sus deditos de casi cuatro años— ¡Mira cuántos monstruos!  
Y me lleva hasta situarme frente al cuadro Diada de Antonio Saura. Y allí me quedo, delante del cuadro, con ella de la mano. ¿Cómo ha visto todos esos rostros?, me pregunto. Y la miro y sonrío entusiasmado.
         El bosque es una exposición taller creada por Matali Crasset titulada Blobterre, dirigida al público más joven (o no). Una especie de bosque o mundo inventado extrasensorial donde los niños pueden imaginar y crear lo que les plazca. Cubrir o descubrir, tocar o amontonar, sentarse, correr o hilar. Lo que parece una casa puede ser una palmera o una caja de música; lo que parece una enredadera puede ser leña para el fuego donde los niños se sientan alrededor mientras una voz, simulando ser una hoguera, les narra un cuento. Y mi hija deambula por allí viviendo su propia historia, sintiéndose libre, amando y amándose.
         Un domingo hermoso, en la mejor compañía y cerca del mar.